La travesía del Houssay, un velero que desafía los mares antárticos para profundizar la ciencia argentina

UN EQUIPO DE DIEZ CIENTÍFICOS Y 28 TRIPULANTES A BORDO DEL MOTOVELERO “BERNARDO HOUSSAY” DE LA PREFECTURA NAVAL ARGENTINA EN UNA TRAVESÍA QUE DURÓ CERCA DE UN MES. REALIZARON TAREAS DE INVESTIGACIÓN FÍSICA, QUÍMICA, BIOLÓGICA Y OCEANOGRÁFICA.

Un equipo de diez científicos y 28 tripulantes desafió las hostiles condiciones climáticas de la Antártida a bordo del motovelero “Bernardo Houssay” de la Prefectura Naval Argentina (PNA) en una travesía que duró cerca de un mes y en el que realizaron tareas de investigación física, química, biológica y oceanográfica.

El Houssay, una embarcación de dos palos y 45 metros de eslora bautizada en honor del médico argentino ganador del Nobel de Medicina en 1947, completó entre los meses de enero y febrero su tercera Campaña Antártica de Verano (CAV), en la que colaboró con el desarrollo de conocimientos científicos que afianzan la soberanía de Argentina sobre su territorio antártico.

Entre los proyectos que se llevaron adelante a bordo del Houssay en esta CAV, se encuentra el “Estudio de las áreas frontales del Mar Argentino en la transecta Buenos Aires – Ushuaia”, elaborado por el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), en el marco del Proyecto Nacional “Pampa Azul”.

Otra de las investigaciones es el proyecto “Poluentes orgánicos y persistentes, y, elementos traza en materias bióticas y abióticas del ambiente antártico”, elaborado por el Instituto Antártico Argentino (IAA) y consistente en la toma de muestra de sedimentos con dragas Van Been y Sheepek.

También se llevó a cabo a bordo del Houssay la iniciativa “Ecología microbiana antártica”, del IAA, consistente en la toma de muestras de agua de superficie en puntos previamente seleccionados.

Además, se desarrolló el “Estudio de la variabilidad temporal y espacial, de las propiedades físico-químicas del Estrecho de Gerlache y áreas adyacentes”, en el que se registró los parámetros físico-químicos de la columna de agua (conductividad, temperatura, fluorescencia y oxígeno), y, la obtención de muestras de agua, desde superficie hasta el fondo, en veintiséis estaciones previamente seleccionadas.

El prefecto principal José Fernando Dos Santos, capitán del Houssay, dijo a Télam que “el motovelero es una importante plataforma de investigación científica, con capacidad de desarrollar a bordo tareas de investigación física, química, biológica y oceanográfica”.

Dos Santos contó que “este fue el tercer verano del Houssay operando al sur del paralelo 60, en aguas antárticas; partimos de Buenos Aires el 2 de enero, al llegar al Ushuaia nos reaprovisionamos y embarcamos científicos para cruzar hacia la Antártida el día 25”.

“Estuvimos operando en aguas antárticas hasta el 14 de febrero y finalmente el 25 amarramos de nuevo en el puerto de Buenos Aires después de haber cumplido con todos nuestros objetivos en esta campaña”, completó.

El prefecto señaló que “el Houssay es un barco muy bueno para la operación en un lugar tan poco contaminado como la Antártida porque bajo las condiciones meteorológicas adecuadas puede navegar impulsado por el viento y eso lo hace muy compatible con el cuidado del medio ambiente”.

“Con el motovelero podemos aprovechar que durante el verano la península antártica se descongela y permite la navegación dentro de márgenes seguros; el desafío es planificar las tareas dentro de esos límites mínimos necesarios que permite salvaguardar a la tripulación y a la propia embarcación en aguas que pueden volverse peligrosas por la complejidad de las condiciones meteorológicas propias de la Antártida”, advirtió.

El capitán del Houssay contó también que “la función principal y prioritaria del motovelero es el cumplimiento de las misiones oceanográficas, no sólo en la Antártida, también en el litoral marítimo argentino en dónde trabajamos en conjunto con organismo como el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) o el Centro Nacional Patagónico (Cenpat)”.

“En este sentido el Houssay es una pieza clave en las tareas y misiones incluidas en el proyecto Pampa Azul, especialmente en lo referido a la investigación científica en las áreas del litoral marítimo argentino conocidas como Banco Namuncurá, Agujero Azul y las áreas costeras del golfo San Jorge”, añadió.

El Houssay fue construido en los Estados Unidos y botado en 1931 con el nombre de “Atlantis” para prestar servicio al Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI).

Después de 30 años y 300 campañas de investigación, en 1967 fue recibido por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que lo nombró “El Austral” y lo operó hasta 2001 en que fue transferido a la PNA y nuevamente rebautizado cómo “Bernardo Houssay”.

Entre 2005 y 2010 el Houssay fue rediseñado y reconstruido en el astillero Tandanor, dónde se adquirieron e instalaron en su lugar definitivo el motor propulsor, los generadores, velas, mástiles, parte de los sanitarios, cabos, hélice, bote auxiliar, equipos de supervivencia, sistemas de potabilización de agua para consumo, planta para el tratamiento de efluentes y se finalizó la reconstrucción del casco.

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